6 Leyes Espirituales del Éxito
1- La Ley de Potencialidad Pura (o de
conciencia pura).
Puede llamarse de muchas maneras, pero en realidad es el Ser, es lo que
somos realmente. Se estudia y se practica haciendo silencio,
estableciendo un compromiso de no juzgar y estando en contacto
íntimo con la naturaleza.
2- La Ley de Dar
Es lo mismo dar y recibir porque el universo fluye de esa manera y se
ejercita aprendiendo a dar todo aquello que buscamos recibir. Quiere
decir: si lo que busco es amor, tengo que dar amor; si lo que busco es
prosperidad, tengo que ayudar a otros a que sean prósperos.
3- La Ley de Acción y
Reacción, Causa y Efecto
Se trabaja haciéndonos conscientes de las elecciones que
hacemos a cada momento y haciéndonos responsables de esas
elecciones.
4- La Ley del Menor Esfuerzo
Es la favorita de muchos, pero a veces es la que más cuesta
porque estamos acostumbrados a hacerlo todo con el mayor
esfuerzo. Sin embargo, los pájaros no "tratan" de
volar, sencillamente vuelan; los delfines no "tratan" de nadar,
sencillamente nadan; las estrellas no "tratan" de brillar,
sencillamente brillan.
Sólo los humanos "tratamos de". El universo no
funciona de esta manera. Hay muchas creencias que van en
contra de esta Ley. Por ejemplo: "el que quiere celeste que
le cueste", "ganarás el pan con el sudor de tu frente",
etc.
La Ley del
Menor Esfuerzo se practica a través de la
aceptación. Hay que aceptar lo que nos ocurre en
el momento presente, al aceptarlo no nos ponemos en la
posición de defender nuestro punto de vista y a no querer
siempre tener la razón, y observar mucho cómo
funciona la naturaleza.
5- La Ley de la Intención y el
Deseo
Empezamos a hacernos conscientes de cómo desear y
obtener. Se desea en el presente, se pone la
intención en el futuro y se desapega del
resultado. Si voy a tirar una flecha al blanco, tengo que
tener mi atención en el presente, o sea, en tensar el arco
hacia atrás y poner bien la flecha y tengo que dirigir mi
intención en dar en el blanco.
O sea, mi intención en el futuro, mi atención en
el presente y al mismo tiempo, desapegar del fruto de la
acción. Esto sería, "no me importa
cuántos competidores hay en este torneo", "no me importa si
voy a ganar un premio", "no me importa si voy a salir en las portadas
de las revistas", "no me importa si voy a perder". Todo eso
lo aparto de mí para tener pura atención en el
presente, pura intención en el futuro y desapegarme del
fruto de la acción. Las acciones que realizamos de
esta manera adquieren mucha potencia.
6- La Ley del Propósito en la
Vida
Todos venimos a la vida para cumplir un propósito y
solamente nosotros
podemos descubrir cuál es. Cómo
expresar ese propósito y cómo usarlo
para ayudar a los demás es parte de nuestro
aprendizaje. Esta Ley se
activa preguntándonos, cuando vamos a hacer algo,
"cómo puedo ayudar"
en lugar de "¿qué gano yo con eso?".
Mucho
éxito.
Artículo extraído de Libertad Financiera
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